Psico-Cibernética por Maxwell Maltz Resumen El concepto de Psico-Cibernética fue introducido por el Dr. Maxwell Maltz en 1960, y revolucionó la forma en que entendemos el comportamiento humano, la autoimagen y los mecanismos que gobiernan nuestras acciones y reacciones. El Dr. Maltz, un renombrado cirujano plástico, observó un fenómeno curioso entre sus pacientes: mientras muchos experimentaban cambios dramáticos en su apariencia física, no todos experimentaban una mejora correspondiente en su autoestima o satisfacción personal. Algunos pacientes, a pesar de verse drásticamente diferentes por fuera, continuaban percibiéndose a sí mismos a través del lente de su antigua autoimagen. Esta observación llevó al Dr. Maltz a profundizar en el funcionamiento de la mente humana, culminando finalmente en el desarrollo de la filosofía de la Psico-Cibernética. La Psico-Cibernética es un sistema de ideas que fusiona la psicología y la cibernética, la ciencia de la comunicación y los sistemas de control automático tanto en máquinas como en seres vivos. En su esencia, la Psico-Cibernética postula que la mente humana funciona como un sistema orientado a objetivos, similar a un misil guiado o una computadora. Opera basado en la autoimagen, el esquema mental que tenemos sobre nosotros mismos. Esta autoimagen dicta nuestras acciones, comportamientos y resultados en la vida. El Dr. Maltz descubrió que al cambiar nuestra autoimagen, podíamos reprogramar efectivamente nuestras mentes, llevando a un mejor desempeño, felicidad y éxito general. La esencia de la Psico-Cibernética reside en la creencia de que la autoimagen actúa como la base de nuestra personalidad y comportamiento. Es la imagen mental que tenemos de nosotros mismos, la cual está moldeada por experiencias pasadas, éxitos, fracasos y cómo otros nos perciben. Esta autoimagen puede ser tanto empoderadora como limitante. Por ejemplo, si alguien se percibe a sí mismo como seguro y capaz, es probable que enfrente los desafíos con una actitud positiva y una mayor probabilidad de éxito. Por el contrario, si alguien se ve a sí mismo como insuficiente o indigno, puede evitar oportunidades, reforzando así su autopercepción negativa.